“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. (Mateo 24:14)

El 27 de agosto de 1727, Conde Zinzendorf, de Hernhut (Alemania) comenzó una reunión de oración que duró por 100 años con un celo misionero que alcanzó a todo el mundo. Este joven noble y adinerado, el Conde Zinzendorf, entregó su propiedad a un ministerio de oración de 24 horas. Este ministerio de los moravos continuó durante más de cien años. Este noble, quien dirigía el ministerio de intercesión día y noche, también dirigió el primer movimiento misionero protestante en la historia, porque enviaba a los intercesores, de dos en dos, a los pueblos no alcanzados de toda la Tierra. Mientras salían a evangelizar el mundo, el Altar de oración los cubría; es decir, el primer ministerio misionero protestante unió el mandato de la gran comisión con la intercesión, noche y día.

Encontramos también, en la Palabra de Dios, que el Apóstol Pablo abrazó su mandato misionero con oración (Hechos 16:16,25). Mientras el evangelio era predicado a los gentiles, le pide a la Iglesia en Tesalónica que oren para que la Palabra de Dios corra y sea glorificada como lo fue entre ellos.

‎”Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Tesalonicenses 3:1).

Jesús mismo, combinó la “justicia veloz” con “Oración 24 horas”. Hay una ley incuestionable en la historia, acerca de que avivamiento es librado en cierta medida, cada vez que adoración profética e intercesión de día y de noche es ofrecida. Cada vez que oración de día y de noche ha surgido a través de la historia, ha habido un divino irrumpir de justicia veloz, que no pudo ser detenida. Lo que Dios requiere para ejecutar su justicia “rápidamente” en las ciudades es oración de día y de noche.

¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia… (Lucas 18:7-8)

Esto mismo expresó Pablo, diciendo que se levanten oraciones, peticiones y acciones de gracias, por TODOS LOS HOMBRES, por LOS REYES, y por TODOS LOS QUE ESTÁN EN EMINENCIA (Gobierno), para que VIVAMOS quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad (1 Tim.2:1-4). Queremos vivir quieta y reposadamente, pero no tenemos tiempo para encontrarnos con Dios en oración. La Biblia nos establece pautas, que son claras para que Su Reino se establezca en la tierra. Una de ellas es la oración (la cual es lo más importante), ya que él mismo está sentado a la derecha del Padre, intercediendo por nosotros. La oración intercesora, que él nos dejó, la cual debemos hacer diariamente, dirigiéndonos al Padre, comienza diciendo: Padre nuestro que estás en los Cielos… Venga Tu Reino. Anhelamos ver el día en que los Cielos invadan la tierra, pero debemos clamar hasta ver el día en que los Santos se manifiesten, unidos en un mismo clamor con el Espíritu diciendo: “Ven Señor Jesús”. Actualmente, hay un gran despertar en todos los movimientos misioneros del mundo, para levantar casas de oración, junto con el evangelismo mundial. Hace más de 3 años (Enero 2008), 170 líderes de las primeras organizaciones misioneras en el mundo, se reunieron con líderes más importantes de los ministerios de oración internacional y los movimientos de plantación de iglesias. Los líderes de misiones y de oración reconocieron la necesidad de llevar a cabo alianzas estratégicas para los propósitos de Dios y completar la tarea de llevar el Evangelio a todas las naciones. Los líderes del mover de oración pactaron con los líderes de misiones. Juntos determinaron ver a cada organización misionera, sus trabajos y sus misioneros cubiertos en oración. En dos años, los Congresos “Call2All” o “Un llamado a Todos” (2008-2010), han visto una demostración de unidad en los compromisos hechos: 6 millones de iglesias plantadas y 600,000 casas de oración para el 2020. Los movimientos de misiones, oración y plantación de iglesias están trabajando juntos, para alcanzar las siete esferas de la sociedad: familia; educación; gobierno (política, leyes, y milicia); economía (negocios, ciencia y teología); artes (entretenimiento y deportes); medios de comunicación; y religión por primera vez en la historia. Ellos estiman que para el 2020, todas las etnias, tribus, pueblos y naciones del mundo, serán alcanzados con el evangelio.

El testimonio de Mark Anderson, fundador y director de JUCUM Campañas (Juventud con una Misión) relata lo siguiente: En marzo del 2004, Mark y Karen Anderson recibieron una palabra profética el mismo día: “Mi casa es una casa de oración; si no es una casa de oración entonces no es Mi casa”. El 25 de diciembre del 2006, Mark Anderson tuvo un sueño profético en el cual el Señor le reveló que el movimiento de misiones y el movimiento de oración son el mismo movimiento en el corazón de Dios.

Isaías profetizó acerca de que ministerios de oración en los últimos tiempos operarían 24/7 (24 horas al día, los 7 días de la semana), hasta que Jesús regrese y restaure a Jerusalén como una alabanza en la tierra. No callarían día y noche.

Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he puesto centinelas; en todo el día y en toda la noche jamás callarán… ni le concedáis descanso hasta que la restablezca, hasta que haga de Jerusalén una alabanza en la tierra. (Isaias  62:6-7)

El centro gubernamental del universo se encuentra en el “ministerio de oración”. Esto incluye todas las oraciones inspiradas por el Espíritu en la tierra y en el cielo uniéndose delante de Dios. El movimiento de oración de los últimos tiempos será maduro. Las copas de oración estarán llenas ANTES de que Jesús desate Su juicio sobre la tierra.

“Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos…cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.” (Ap.5:8)

Reconociendo que hoy son muchos los que entienden la necesidad de combinar Adoración e Intercesión Profética con Evangelismo Mundial, nos acercamos al cumplimiento de lo que Isaías profetizó, acerca de la Iglesia, funcionando como una casa de oración (que cultiva un espíritu de oración) por la mayor y última cosecha mundial (Amos 9:11-13).

“…porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.” (Is. 56:7)

El Espíritu Santo está levantando el más grande movimiento de oración y adoración en la historia. Dios llama o nombra a Su pueblo la “casa de oración.” Cuando Dios nombra a una persona o ministerio, este nuevo nombre refleja su carácter y como habrán de operar en el Espíritu. El Espíritu está cambiando la atmósfera y la cultura de la Iglesia para que ésta opere en oración y adoración continua para que el velo que envuelve a todas las naciones, sea destruido (Isaías 25:7).

Fuente: Natalia A. Fuentes